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Centros y Periferias de un Proceso Político


Muchos hechos y noticias aparecen cuando se acerca la elección de un nuevo gobierno, escándalos de corrupción, nuevas ideas, titulares de periódicos, promesas económicas, enfrentamientos políticos, declaraciones que antes serían impensables, acusaciones y condenas jurídicas guardadas para el momento, y por último, los medios masivos se llenan de imágenes de seres bonachones con la promesa que el próximo gobierno será diferente. Situación normal para estos tiempo y de las cuales no vale la pena referirse ni quejarse.


Lo que si llama la atención, es el momento crítico en el cual emergen diferentes formas de organización alrededor del proceso electoral, que repercutirán en el proceso de gobernabilidad de quien salga triunfador de este proceso, repercusiones no tan evidentes, que se pueden derivar de las diferentes formas de organización que subyacen en el interior de estas organizaciones políticas.


Una de ellas es la autarquía, que en economía es mirado como la posibilidad de satisfacer las necesidades económicas sin recorrer a agentes externos de manera autosuficiente, en política se traduce en la manera de centrar una organización, que parece no necesitar de otras miradas diferentes para el ejercicio democrático y de gobernabilidad, se diferencia de una dictadura, porque no tiene como principio de control la fuerza física, pero si mucho de violencia simbólica para lograr sus objetivos, y se pueden identificar en algunas de las propuestas que nos presentan como alternativas de oposición. Consignas de yo voto por quien diga Uribe, que se convierte en una manifestación viral y popular en redes y conversaciones cotidianas, por quienes piensan que el ejercicio de gobernabilidad no es compleja, y solo se necesita decisiones fuertes y duras contra los que opinan diferente, y no es necesario considerar otras miradas que evidencian otras salidas o intervenciones para una realidad social.


Si bien la autarquía se hace muy evidente en época electoral, no se puede desconocer otras formas organizativas como las jerarquías, manifestadas en organización verticales, como las de orden clerical o partido político, su influencia puede ser determinante en cuanto a las cuentas electorales, como se manifestó en el referendo por la paz, aunque su incidencia fue determinante para los resultados, no ha tenido un lugar protagónico en hacer valer ese resultado, pues se evidencia en la mayoría de los casos, que las jerarquías ven en esta organización la forma de llegar a diferentes puestos de representación u otro tipo de prebenda que esté en disputa.


Por último, las heterarquías son formas de organización donde no hay un centro determinado ni una verticalidad evidente, más influenciado por la teoría del caos, donde no es posible determinar o predecir algo con anterioridad, su tendencia puede direccionar a cualquier lugar y se manifiesta de manera momentánea y temporal, similar a lo que sucede con las redes sociales, donde los nodos de interés son efímeros, son vigentes sólo en un tiempo y espacio limitados, que puede cambiar en cualquier momento y tiene gran influencia en lo concerniente a la construcción de la opinión pública, pues generan tendencias dinámicas.


Alrededor de esta forma de organización, vemos todas las pequeñas tendencias que generan opinión con diversos argumentos, lucha contra la corrupción, promesas de un buen gobierno, retomar un rumbo de economía más estable para toda la población, argumentos de etnia o creencias religiosas, oposición al neoliberalismo, que evidencian diferentes temas que generan opinión pública, pero carecen en su dinámica, de una propuesta que los aglutine o evidencie una dirección como fuerza en una contienda electoral, son como átomos de diferentes densidades que por su misma composición química, no permite que haya una unión física, como proyecto nacional.


Estamos a merced de las autarquías y de las jerarquías, proyectos de centros únicos o verticales, en los que quedamos a merced de quien decida todo, es decir yo voto por quien diga julano o sutano, y a la espera que las tendencias heterarquicas tomen una dirección, que permitan ver la grandeza de la diferencia, y la gran posibilidad de unas elecciones que marquen el inicio de una nueva Colombia libre de los grandes negocios que han alimentado el conflicto y la exclusión.


Libardo Giraldo Calderón

Doctor En Educación Universidad Central De Nicaragua

Miembro Del Comité De INSTEVALLE (Institutos Técnicos Del Valle Del Cauca)


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