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¡Miércoles por la vida!


Los sentimientos que rodean las conciencias de muchos hombres y mujeres en Cali y en otros territorios del país poco tienen que ver con los sentimientos que debieran surgir en un escenario de construcción de paz, hay en el aire un aroma de desconcierto, aunque muchos no tengamos claro a que huele inunda la atmósfera un mal presentimiento.

En las conversaciones desde la cotidianidad el desencantamiento adquiere fuerza, desencantó a muchos asuntos en cuestión: la política tradicional, la democracia, las marchas y los acuerdos (todos), se desconfía de la palabra y del papel firmado pues no se confía en que existan hombres o mujeres para los que la palabra empeñada tenga sentido.

Estos sentimientos no nacen en vano, es natural sentir tristeza si la muerte sorprende de manera violenta, si se cortan los hilos que construyen historias que defienden la vida, la libertad y la dignidad humana, es la muerte violenta la que asesta los corazones y espera poder derrotarlos, este año a pesar del silenciamiento de los fusiles de las FARC y la ausencia de combates en gran parte de la geografía que ha sido escenario del conflicto, el asesinato y las amenazas a líderes y a organizaciones se mantiene, y parece que no existiera la forma de garantizar la protección colectiva de la vida.


En el mes de marzo la defensoría del pueblo presento el informe de riesgo en el que se indicaba la muerte de 156 líderes sociales desde el 1 de enero de 2016 hasta el 1 de marzo de 2017 cifra suficiente para haber activado todos los mecanismos de protección y defensa del derecho a la vida en todo el territorio nacional;sin embargo, cosa diferente ha venido pasando durante todo el año en Colombia. El 5 de octubre ocurrió en Tumaco lo que hoy muchos llaman “la masacre de Tandil” en el marco del proceso que busca terminar con los cultivos de uso ilícito en Colombia, días después una comisión de verificación de esos hechos fue atacada, la policía nacional fue señalada como responsable, ambas situaciones son “objeto de investigación” el 17 de octubre es asesinado un líder del consejo comunitario de Alto mira y frontera Jose Jair Cortes toda una serie de acontecimientos dolorosos que alimentan el clima de desesperanza, pero Tumaco no es el único escenario donde los asesinatos han tenido lugar para los líderes,algunas listas hechas por organizaciones de derechos humanos no gubernamentales señalan que al menos 45 líderes han sido asesinados en los territorios que son escenario de la implementación delos Acuerdos de paz firmados entre el Gobierno nacional y lasFARC.


A pesar de todo motivados por la defensa de la vida y con la intención de no sucumbir a la desesperanza, el miércoles 18 de octubre nos encontrarnos un grupo de ciudadanos y ciudadanas en el Boulevard del Río con la idea de rechazar en una instancia inicial las muertes a líderes en el pacifico Nariñense, pero en el dialogo entre quienes asistimos a la convocatoria y los transeúntes se dibujó con claridad que no solo son los asesinatos en esos territorios, sino también en los territorios urbanos como Cali, algunas delas personas señalaban la inseguridad y la falta de capacidad delEstado para controlar el uso de las armas por particulares, otros hablaron de la corrupción entre los miembros de la fuerza pública,el abuso sexual, de los Feminicidios que cada día se naturalizan más, de las disputas por el control del microtráfico en los barrios y de otras formas de acabar con la vida que terminaron reducidas aun mínimo de exigencia, QUE SE RESPETE LA VIDA.


Así pues nace en Cali MIÉRCOLES POR LA VIDA alentado por un grupo de mujeres y hombre que han decidido realizar una serie de acciones directas que busquen la construcción de un pacto poder existir; acciones construidas desde lógicas de pedagogía ciudadana, las artes y la acción popular teniendo como punto de encuentro las escaleras de la Biblioteca departamental siendo escenario abierto para el encuentro ciudadano por la defensa de la vida.


Jennifer Rengifo R.




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