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Duque: El árbol al Revés Para el Sur Pacífico


Qué les dice a los habitantes de este sur pacífico el programa de Iván Duque, una región con una enorme diversidad étnica, ambiental y cultural, que ha sido escenario de todos los conflictos, con una fuerte productividad agrícola y altos niveles de pobreza.


Uno de los ejes programáticos de Duque es seguridad y justicia, el cual cuenta con un fuerte énfasis en el fortalecimiento institucional, operativo y de control, pero deja de lado la convivencia y la capacidad de la ciudadanía para resolver pacíficamente los conflictos, en un territorio en donde la guardia indígena y cimarrona así como el movimiento de mujeres, han logrado usar métodos ancestrales y cívicos para impedir que los violentos fortalezcan el control territorial.



Probablemente el problema más sobresaliente de las propuestas de Duque sobre la seguridad y la justicia es que no logra aproximarse a las transformaciones regionales producto del posacuerdo. Desconoce el proceso, no tanto en términos de la dinámica de reincorporación, que tiene un lugar en su programa, sino con respecto a las nuevas realidades: no pondera la tranquilidad en términos de ausencia de combates que perciben pobladores en lugares como por ejemplo Corinto, Caldono, desconoce las nuevas pugnas por el poder regional de actores ilegales como en el caso de Tumaco, el Norte del Cauca –para citar sólo algunos sitios-, ignora los efectos nocivos que tiene el asesinato y la vulneración de derechos a líderes del Sur Pacífico, y no comprende la conflictividad que se genera con respecto a la erradicación forzada de cultivos ilícitos


En el marco de las alternativas de seguridad, pareciera como si el candidato del Centro Democrático no hubiera podido realizar una escucha atenta a casos como el de Tumaco, en donde la erradicación forzada generó un recrudecimiento de la violencia, incentivó nuevos cultivos de coca para lo cual fue necesario tumbar selva, deprimió la economía microregional, en tanto muchas poblaciones subsisten gracias al narcotráfico y significó la muerte de muchos líderes; por eso acabar con la sustitución voluntaria es una propuesta poco conveniente para esta región colombiana.


El Sur Pacífico reclama a gritos respuestas inmediatas frente a la muerte a líderes, al crecimiento de la delincuencia e inseguridad en ciudades, y a la creciente intolerancia ciudadana, alternativas que podrían verse como un desarrollo tangencial de las propuestas de Duque, en tanto supedita la acción institucional en el campo de la seguridad y la justicia al big data, los sistemas de información y reformas generales.


Con referencia a la salud, la educación y la cultura, las iniciativas inscritas en el programa no alcanzan la contundencia para remontar las trampas de la pobreza. En educación hay un énfasis en primera infancia, aspecto relevante para el Sur Pacífico. Sin embargo, con relación a la educación primaria y media simplemente apela a la jornada única, pero no plantea medidas relacionadas con la permanencia, acceso y calidad educativa. Más aún la pertinencia se aborda con respecto a la articulación de la educación técnica y profesional con las demandas del mercado, pero sin reconocer que la educación es un fin en sí mismo que tiene un papel preponderante para el desarrollo espiritual del ser humano. En el terreno de la salud reconoce la necesidad de la prevención pero no se interroga por los efectos nocivos que genera la intermediación de las EPS en la prestación del servicio. En el campo de la cultura tiene un enfoque vinculada a la oferta y formación de talentos artísticos, dejando de lado la diversidad étnica y no la interculturalidad presente en el territorio como una riqueza a potenciar de cara a la reconciliación, la paz y a alternativas de desarrollo.


Con respecto a la economía, se realizan propuestas al fortalecimiento de la economía de mercado, sin reconocer la tierra como uno de los bienes de mayor importancia en el desarrollo económico del país y especialmente del Sur pacífico. En ese sentido, alude la necesidad de proveer bienes agrícolas, el mejoramiento de vías y la infraestructura rural, pero olvida que el problema de la tierra no es meramente de formalización de la propiedad rural sino que hay una expropiación histórica y que para el Sur Pacífico, para las comunidades étnicas, indígenas y campesinas este es el eje de desarrollo territorial.


El cuidado, preservación y control ambiental brillan por su ausencia, por tanto el control a la megaminería y a la minería legal, ilegal y artesanal no hacen parte del programa del candidato del Centro Democrático


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