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Del Amor y Otros Engaños.


El amor ha sido una las grandes motivaciones de los seres humanos, hay uno que deseamos recordar, el amor irracional lleno de locura y cegado ante la razón; que todos algunas vez hemos sentido. A este tipo de sentimiento le juegan nuestros "honorables" políticos, al fomentar las emociones que llevan al poco análisis, el afecto incluso pasional que nos vuelve ciegos ante el defecto de nuestro posible amante, una relación enfermiza llena de sexo virtual, de posesión sin medida, de citas a ciegas el día de la votación, que nos impulsa, incluso, a confrontar a nuestros amigos y familiares.


¡Nada importa!

¡Nada pesa!

¡No hay argumentos que valgan!

¡El (la) candidata(o) son los elegidos!


Pensemos por un momento en ese amor primario, esa primera persona con quien compartimos noches de pasión y amor -lujuria-, esa persona por quien peleamos contra el universo y que, como Elena de Troya, fue nuestra motivación para romper el cascaron y arriesgar la sanidad mental. Así de desenfrenada es la pasión política, por eso cuando nos piden mesura es como si le pidieran al adolescente que abrazara con más recato a su noviecita... de pronto esa primera novia no era la más mamasita del barrio, pero se dejó abrazar detrás de la puerta, se dejó coger la mano por debajo de la mesa, nos dejó explorar su inocencia y exploró la nuestra; no se le puede pedir mesura ni al joven amante ni a la política que sólo convoca a la adhesión. Por muchas razones, porque nos da miedo la incertidumbre y salir de la zona de confort, esa intimidad y falsa promesa de futuro es lo que explotan/expropian los políticos en todo el mundo, por eso el lenguaje no verbal tiene como objetivo mostrarnos zonas de confort y líderes que nos protegerán, por eso votamos por banderas ajenas y nos hacemos/ se hacen matar por ideales construidos y negociados entre vacas sagradas que jamás serán sacrificadas por el pueblo



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