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El Debate Pacífico


En medio de la canasta de encuentros regionales se realizó el debate presidencial del Pacífico en la ciudad de Buenaventura el día miércoles 11 de abril; en esta ocasión en el conversatorio se abordó varios problemas de la región y distintas alternativas presentadas por cada proyecto presidencial, con un valor atractivo y es que los candidatos lograron presentar su visiones generales en relación con un territorio y con demandas específicas de la población del litoral.


Los temas tratados fueron amplios: educación, salud, discriminación racial, minería, consultas populares, la protección de la biodiversidad. También se interrogó sobre el impacto de megaobras en el medio ambiente, la violencia en el posacuerdo, la alternativa a los cultivos ilícitos, la conectividad y la movilidad, la superación de la corrupción, la promoción de la cultura, el cumplimiento de los compromisos resultantes de la movilización cívica en Buenaventura; asuntos todos tocados brevemente pero con cierto nivel de precisión.


Los comportamientos en el debate más marcados fueron: exceso de “yo ya lo hice en el pasado” en el cual insisten todos los candidatos, aunque especialmente Fajardo y Vargas Lleras reinciden en este punto; “yo ya les cumplí” que se escucha excesiva y nerviosamente por parte del aspirante Vargas Lleras; en algunos casos es repetitivo Fajardo con el tics tecnocrático de las experiencias institucionalizadas, las lecciones aprendidas y los modelos validados.


Las presentaciones de Petro y De la Calle fueron claramente las más creativas y pertinentes, algunas de las apuestas más relevantes se pueden caracterizar de la siguiente forma: de orden legislativo a nivel de reforma en el campo social y político, algunas referencias a políticas globales como la adaptación al cambio climático, el debate sobre el modelo de desarrollo, y algunas propuestas novedosas resustitución de tierras y sustitución de cultivos, el enfoque de una gobernabilidad basada en la proyección cultural y la recuperación del espíritu social de los derechos fundamentales.


El debate aportó a visualizar una agenda pública para el litoral Pacífico e incluso para el suroccidente, que puede ayudar a superar el escepticismo, a tener esperanza de que la injusticia social que está aposentada sobre éste territorio sea enfrentada con decisiones políticas que permitan una nuevo momento de la vida colectiva, que nos integre en la diferencia para que florezca la equidad y la democracia. La ciudadanía del Pacífico en su diferencia étnica y social tiene la palabra y la posibilidad de la elección con su voto, pero también de dinamizar una gesta colectiva que implica la exigibilidad de derechos, el involucramiento en la gestión de las políticas públicas y en la veeduría a las ejecutorias del gobierno venidero, entendiendo que estamos a medio camino entre el fortalecimiento de lo público y la construcción de Estado desde las regiones o continuar por la vía de la exclusión, el desconocimiento étnico cultural, la privatización de las agencias institucionales y el despojo que ha dejado la guerra. Veremos cómo cada ciudadana o ciudadano reflexiona y actúa.


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