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Ciudad Minina


Vientos y soles se abrazan; azules y verdes en la mañana, amarillos al medio día, rojos y ocres al anochecer nos acompañan. Como un gato de colores la ciudad se levanta madrugada, pero ¡como le gusta levantarse perezosamente!, por múltiples circunstancias se acuesta temprano, pero ¡cómo le gustaría acostarse tardíamente! La ciudad es un gato verde por su trama de árboles y cinturones vegetales que algunos buscan limitar, cercenar y disminuir para hacer costosas casas de habitación y parqueaderos para carros. La ciudad es una gran gata amarilla que anda de día lentamente buscando estrellas verdes y rojas, pero en la noche se mezcla de colores, se hace calle, anden, sala de puertas abiertas, sonidos que el viento le saca a los ramales de árboles que se mesen, mientras los pájaros hacen silencio de su cantar hasta el amanecer...


La ciudad es un gato firmamento, un gato cielo que hace bailar hasta a quienes no bailan, la ciudad es también una gata furiosa que desgarra, araña, muerde y defenestra. Se puede tanto morir como se puede vivir por aquí. La ciudad en su gatuna costumbre de salir al amanecer a ver las cosas de otra forma, se queja cuando el encierro le anochece. No importa la avenida, la callejuela, la autopista o el camino sinuoso, el gatuperio va por el tejado. ¿Cuantos gatos vivirán en la urbe?, ¿cuantas gatas moran las villas de mil colores y sabores?


Jesús Darío González B.



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