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Del enredo solitario al uso comunal de las redes


Si uno abre el televisor o ve el diario se agobia ante la manipulación y el sin sentido; ahora están las redes sociales como alternativa y siempre se puede elegir entre una gran diversidad de informaciones; pero también ellas habitan entre una gran banalidad y un régimen de agresiones y experiencias de límite que gobiernan con miedos y falacias nuestras vidas individuales y colectivas. Sabemos que de esa nueva experiencia de estar en el mundo virtual emergen nuevas identidades humanas, pero también constatamos que no saldrá mucho de esas emergencias si no problematizamos lo que hay en las redes sociales de individualismo posesivo, de soledad y de crisis de las relaciones humanas.


Cierto es que si nos descuidamos la historia nos la cambian por la noticia, la memoria por el abuso de imágenes, la vida en común por mocedades llenas de auto referencias autistas, el anhelo de cambio social por lo que dictan las corporaciones y el relato de la propia vida por una trama repetida de tragedias de mal gusto. Así pueden ser las cosas en tiempos de las Ciber redes sociales, pero vale la pregunta ¿tiene que ser siempre así? ¿Puede ser de otra manera? Se trata de preguntarnos por el uso alternativo de las tecnologías de la información y por la formación de mundo que está saliendo de ellas. ¿Qué podemos hacer?


Podemos acaso usar las redes virtuales honrando nuestra historia propia, hacernos del suelo que pisamos, reconocernos en las tradiciones y en los rituales que nos constituyen para recrearlos en la interacción colectiva.


En tiempos donde la verdad, la estética y el sentido de transformación social están bastante cuestionados y adelgazados, podemos hacer red en el sentido de salir del túnel solipcista para recuperar la comunalidad que nos constituye, abrazando a su vez las redes sociales y usando tecnologías digitales para expandir la experiencia del hoy que nos arropa. En otras palabras, es posible hacer de la vida digital oportunidades de diálogo social, de apropiación de los territorios de la vida compartida, de generación de estéticas que no pasen por la compra y la venta, de ejercicios que rompan con la centralidad de los medios de comunicación que buscan manipular, para desplegar cooperación, colaboración, solidaridad, vida en común.


Así se pueden encontrar ejemplos prácticos usados por medios digitales en redes virtuales para hacer “Universidad Abierta”, a través de la cual se produce, dialoga y circula conocimiento que libera y moviliza; reconocer la virtud de lo “virtual” en el apoyo a la movilización ciudadana para causas justas, en las cuales se hacen presentes otras verdades y sensibilidades ante realidades que los medios oficiales esconden y/o tergiversan (verbigracia el reciente paro de Buenaventura); podemos encontrar delicados y dedicados esfuerzos de exploración en el campo de las artes populares, que hablan menos de un creador solitario y más de comunidades de seres que se acompañan y crean sentido compartido, como es el caso de un grupo de mujeres de la tercera edad que recuperan y comparten por las redes sociales recetas de cocina y remedios caseros recuperados de las prácticas familiares y ancestrales.


Se pueden usar las redes sociales para un buen vivir y para recuperarlas como mundo compartido, es cuestión de animarnos a un vínculo que lleve la esperanza del encuentro liberador con los otros.


Grupo de Reflexión sobre Innovación Ciudadana F.C.A.



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