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No sabemos


No sabemos que es peor entre la xenofobia expresada en el Estado de Virginia- EE.UU., el terrorismo que irrumpe ahora en Barcelona o la amenaza de guerra entre Corea del Norte y la alianza Occidental liderada por Norteamérica. Lo cierto es que los tres panoramas de la geopolítica internacional ponen en riesgo el sentido de humanidad y problematizan ideas muy caras a la experiencia de la modernidad tardía como: Nación, Estado, Raza, Seguridad Nacional, Tolerancia.


Detrás de estas disimiles escenas del odio y del ejercicio del terror se acrecientan por lo menos dos grandes sentimientos: el de la primacía de unos sobre otros que deviene en prácticas de competencia y defensa a ultranza de aquellos que no son como uno o no corresponden a los intereses propios, y el de la patente para instrumentalizar la vida, para manipular y ordenar al antojo las vidas de seres diferentes; de esas ideas basadas en una antropología egoísta, de una construcción del ser humano y de las sociedades como entes insaciables del poder, deviene también la necesidad de ejércitos, de Estados pastorales que cuiden y defiendan pueblos y personas del vecino, del congénere que es construido simbólicamente como el mal a erradicar.


Mucho de eso podría sobrar si nos centrarnos en reconocernos como seres de igual dignidad y como pueblos y naciones integrados en soberanía y justicia para la coexistencia pacífica. Esto implica hoy la tarea de fortalecer nuestra formación humana y social, para que desde el cotidiano podamos celebrar la vida, desmontando los autoritarismos, los armamentismos, los patriarcalismos, que relampaguean cada vez más en nuestro entorno global. En síntesis: una tarea es saber que tenemos que aprender para no parecernos a los “dirigentes” que nos están acosando todos los días con sus tentativas de guerra, tan gobernadas por el sentimiento de supremacía y por el afán desbordado por los bienes materiales y las posesiones.


Jesús Darío González Bolaños


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