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La rueda de Chicago


Ahora le toco a Chicago, el terrorismo de estos tiempos se sigue queriendo resolver al corto plazo y sólo a punta de usar tecnologías de guerra para impulsar la paranoia y el control desbordado de las vidas individuales y colectivas, pero los controles siempre fallan, quizás el asunto, está en que estamos descuidando la dimensión humana y no estamos reconociendo el nivel de banalización de la vida que nos circunda. El resultado es una creciente deshumanización y pérdida del respecto y la dignidad de la vida.


El paradigma de estos hechos masivos de terror es repetitivo en encontrar seres solitarios, afectados en su conciencia de la realidad, golpeados por diversos tipos de discriminación y abandono; el perfil humano de los victimarios está alimentado de sentimientos de negación y por experiencias de instrumentalización y vinculación con las armas. Se han sembrado odios y dolores en los sentimientos de los perpetradores de hechos dolorosos.


Si las políticas de seguridad mantienen ese rumbo, la lógica fundamentalista, la lógica criminal seguirá expresándose de múltiples formas en una rueda sinfín que hoy toca a Chicago y mañana a nuestra puerta. La alternativa está en la búsqueda de seguridad humana, en la recuperación de la proximidad y el encuentro, en fortalecer la convivencia en la diferencia. Para la guerra que no nos llamen, para las armas que no nos llamen, para dañar la fiesta que celebra la vida no nos encontraran.


Jorge Eliecer Calderón.



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