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Guerra en las Elecciones : Irrespeto a la Democracia


"Borrasca en azul", de Oswaldo Guayasamín.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! Llevan a cabo sus planes con precisión artera Sin importarles nada. a sangre para ellos son medallas. La matanza es acto de heroísmo.

Víctor Jara

El ascenso de Gustavo Petro en las encuestas y en la favorabilidad de la opinión pública, ha despertado un tipo de temor mezquino en aquellos que han defendido el statu quo y a quienes han detentado el poder a sangre y fuego o por medio de un clientelismo vulgar.

Desde amenazas a la vida de varios dirigentes del movimiento Colombia Humana como la realizada en contra Gregorio Pernía (actor - Norte Santandereano) que últimamente suena y truena comprometido con la lucha para detener la corrupción y el clientelismo en Cúcuta y Norte de Santander; pasando por la incitación a las emociones más primitivas de odio, difamación y llamados a la guerra por parte de exmilitares tal y como lo hizo el excoronel Plazas Vega dirigiéndose a oficiales en retiro, mientras revivía en sus palabras al “mostro del comunismo” encarnado hoy en la figura de Gustavo Petro. Eso sí, sin desaprovechar la oportunidad para pedir el favor de adelantar la campaña del referéndum para acabar con la JEP, porque según el mismo “todos serán metidos presos si la JEP pasa”.

Y las acusaciones sin pruebas, como la del profesor Rodolfo Correa, quien afirmó conocer la existencia de una bodega en la que trabajan alrededor de 300 personas encargadas de construir y manejar redes virtuales haciendo campaña favor de Petro con perfiles falsos; hasta la negativa de algunas administraciones municipales para que el candidato haga los eventos en espacios públicos, como la de Cartagena que estaba cobrando aproximadamente unos 30 millones de pesos para aprobar los permisos, o la de Medellín que solicitó documentos que no son requisito para estos eventos, e incluso que la banca privada tome partido y niegue la apertura de la cuenta de campaña, nos indican que estamos viviendo una situación que podría conducirnos a repetir la experiencia Venezolana, pero no de una dictadura y una situación inflacionaria sin precedentes históricos en ese país, no, sino aquella donde la elite empresarial y política generó entornos de polarización y violencia que condujo a un debacle social del país hermano. Necesitamos que en Colombia se respete la democracia, que el discurso del miedo no le gane al debate político con argumentos, que se generen los escenarios para la exposición de ideas, argumentos y contra argumentos, lejos de las lógicas violentas y que Colombia tenga la oportunidad de establecer un pacto social en el que por primera vez nos libremos de las torturas por sospecha, la muerte, las amenazas y la mentira.


PINTURA: "Borrasca en azul", de Oswaldo Guayasamín.


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