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El Voto Cristiano


"Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).

Pertenezco a una familia que como la mayoría de familias en Colombia es de tradición cristiana y aunque hoy soy agnóstica, por algún tiempo fui Católica comprometida, desde los 12 años dirigí grupos de infancia misionera, grupos Juveniles y participé en misiones entre comunidades de base y hay, entre muchos significantes, algo que agradezco al cristianismo y es el sentido del amor.


El amor cristiano sin muchas apologías es de los mejores amores que conozco, radica en la misericordia, es decir la compasión por los que sufren y el ofrecimiento desinteresado de la ayuda; amor eficaz lo llamarían algunos, no se trata de limosnas sino de justicia.


Y se, por las relaciones personales que mantengo con católicos y protestantes, que de ese amor muchos son conscientes, hombres y mujeres que han renunciado a sus privilegios para otorgarle bienestar a muchos, el llamado hoy es a ellos, no a los que se dicen cristianos y salen a decir que les da asco otro ser humano por sus afiliaciones políticas y sus ideas mientras se rodean de asesinos y defienden la venganza y el desangramiento ; para mi esos no son cristianos aunque así se hagan llamar, esos son oportunistas mercenarios de la fe.


Han dicho los dueños del poder en Colombia que no es posible una comunión entre los diferentes, que ser homosexual, mujer, pobre, guerrillero, indígena, negro, agnóstico, ateo, hindú o estar en cualquier otra condición de diversidad es un crimen que merece ser apedreado, pero no debe olvidar el cristiano que la identidad de su Dios es trinitaria y por lo tanto diversa; hicieron llamados al odio y al resentimiento desde intereses mezquinos, han llamado a los cristianos a oponerse a la paz y la reconciliación y hoy los llaman a solidarizarse con sus afanes de continuar heredando el poder. Sin más ni más las casas políticas hacen cuentas con el voto cristiano, como si cada hombre y mujer cristiano fuera un borrego sin pastor siguiendo a un lobo; pero el cristiano no debe pensar desde el odio sino desde el amor que sostiene a los más débiles, el que exige educación, salud y trabajo; un amor donde a nadie le falte la dignidad y la libertad para vivir una vida verdaderamente humana.


El voto cristiano no puede ser un voto instrumentalizado por las clientelas corruptas que han mantenido a sueldo su poder desde la lógica armamentista, el voto cristiano debe representar un mundo verdaderamente decente y coherente con la humildad y el amor por las comunidades más pobres.



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