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Elegir Pensando en la vida y en la Esperanza de una Sociedad Justa.


1.El próximo 26 de mayo se llevara a cabo la elección del presidente de Colombia en primera vuelta, en medio de grandes incertidumbres, temores y miedos auspiciados desde orillas ideológicas que buscan mantener la misma agenda de muerte, guerra y corrupción que tiene sagas en la memoria reciente de la gobernabilidad del país. La historia nos indica que por mantener atrapados como sociedad en los mecanismos de manipulación política tradicional no hemos tenido buenos gobiernos, esto sucede porque no hemos elegido bien, hemos escogido entre pocas opciones y casi siempre sin mucha reflexión de las implicaciones de nuestras preferencias de voto.


2. La tradición en Colombia es que el voto o se regala a algún candidato por amistad, por tradición, por azar, por simpatía simple o se vende al mejor postor, para ello existen sofisticados mecanismos clientelistas para hacer arreglos del voto a cambio de beneficios personales que pueden ser pago puntual en dinero o en especie, con comidas, mercados, enseres de hogar o construcción o insumos para pequeñas obras comunitarias, o el involucramiento en redes clientelares en las cuales se reciben como pago puestos de trabajo, acceso a obras o servicios públicos subcontratados. Por esa vía el voto que implica la posibilidad de la elección de un gobierno trasparente, capaz, honesto, se traiciona y quienes han comprado los votos gobiernan a su antojo y para su beneficio particular; esta situaciones se han naturalizado al punto que el fenómeno parece normal e insuperable, se dice que las cosas son así por aquí y no hay más que hacer.


3. Es menester reconocer que en las últimas tres décadas ha crecido una franja ciudadana independiente que vota de manera más reflexiva, evaluando programas, hojas de vida y propuestas; sin embargo, aún tenemos grandes cohortes de población que vota de manera ligera y acrítica y sobre todo tenemos un gran segmento que no vota porque tiene prevenciones con la transparencia de las elecciones o porque no se interesa en los destinos colectivos, esos son los y las abstencionistas. En esas circunstancias, en esta elección hay la oportunidad de cambiar esa repetida historia política que conduce a votar siempre por los mismos con las mismas o a dejar que unos pocos elijan, lo cual nos lleva al fatídico hecho de que el país siga por las mismas prácticas de corrupción y el sufrimiento social cotidiano aumente por asuntos como la falta de acceso a oportunidades productivas y la deficiencia de los servicios básicos de salud, educación, agua etc. En esta ocasión hay opciones que están vislumbrando caminos de reconciliación institucional y social que deslindan con el clientelismo y el crimen político y que por tal razón vale la pena conocer y apoyar.


La pregunta es ¿cómo tomar esas decisiones?: conozca la hoja de vida y las orientaciones ideológicas de los candidatos, lea los programas, identifique quienes tiene diagnósticos aterrizados del país y propuestas que involucran la participación social y ciudadana, observe en los debates quienes tienen compromisos verdaderos con los asuntos de los que están hablando, observe críticamente las propagandas y las informaciones masivas pues muchas de ellas son imprecisas y buscan manipular sus afinidades y decisiones, examine bien las propuestas con sus entornos familiares y sociales, sin sectarismos y con una perspectiva de ponderas lo que conviene al país. No deje que le inyecten odios o esperanzas banales en sus razonamientos; arráiguese en las esperanzas que tengan mayor posibilidad de realización y que tengan los pies en la tierra. Opte por candidatos que le generen confianza, pero siempre reflexiónelo bien, no estamos decidiendo cualquier cosa sino las condiciones sociales de la vida hoy y en el futuro inmediato.

La invitación es a votar por la vida, por opciones de reconstrucción de nuestros tejidos sociales e institucionales, por una agenda renovada de país que nos permita salir del siempre lo mismo y nos brinde oportunidades y marcos de convivencia respetuosos de nuestros derechos fundamentales. Vamos que se puede si nos informamos y razonamos nuestras propias intuiciones y sentimientos en relación con la vida colectiva.


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